La Mentira De Herman Pudo Desbaratar a Los Hermitaños
Ahora rebela el secreto, que lo tuvo "studando" más de cuatro meses

Sí hubiera revelada mí secreto antes, el conjunto no existiría para estas fechas nos dice Peter Noone cantante y capitán del conjunto. Durante más de 120 dias, con sus noches me trajo preocupado, ya que ese secreto era una mentira, una blanca mentira, de grandes proporciones, porque de saberla el conjunto o las autoridades, no me hubieran dejado trabajar con ellos en ningún club nocturno, según lo marcan las leyes inglesas.
    Mi mentira consistió en decir que tenía dieciséis años en lugar de mis verdaderos 15 años y días. Yo sabía que hacía mal pero como iba a dejar a mis queridos Ermitaños ¡eso nunca! ¡ni pensarlo! ¡Yo supe que esa era la ocasión de mi vida que no podía dejar ir una oportunidad como esa, porque era un jugoso contrato por varios meses; y yo sabía que defraudaría a los muchachos. Estaba seguro de que tendríamos éxito.
    Originalmente el conjunto se llamaba "Los Latidos". A fines de 1963 los conoci y me pidieron que me uniera a ellos y esa opportunidad no la dejé pasar, ni siquiera lo comenté con nadie, ni con papá ni con mamá. De hecho, ni siquiera se dieron cuenta, sino hasta que pasaron por el club donde estabamos actuando. ¡Entonces sí que se sorpendieron! Pero lo bueno fue que ellos creyeron que éramos buenos e importantes, por lo que ni siquiera se enojaron ni me lo prohibieron. Pero la realidad era otra, pues tan solo llenábamos e hueco entre conjunto y orquesta una espece como de "botana de novatos".
    Luego vino el éxito, y nuestro cambio de nombre de "Los Latidos" a "Los Ermitaños de Herman", y no tardaron en llegar las autoridades a verificar las edades del conjunto que estaba a punto de grabar nuestro primer acetato sencillo.
    Bueno no me importa admitír que estaba temblando "las rodillas me aplaudían" pero ya todo había pasado, tenía dieciséis años y 28 días. Quizás hice un buen trabajo. De cualquier manera, las autoridades me dejaron y yo estaba con el grupo. Muy bien, pero si las autoridades se enteraran de que mentí, quizá nos quitarían el contrato y mis padres se opondrían a que siguiera.
    Puedo decir que pagué mi delito, mi blanca mentira de grandes proporciones, porque ¡cómo sudé durante ese largo tíempo! Cuando los muchachos lo supieron se quedaron "con los ojos cuadrados". Karl me dijo:
    "Yo sabía que tenías cara de niño, que necesitabas un biberón, pero ciertamente no sabía eso".
    Barry comentó:
    "Nos engañiaste, pero claro que eso nos agrada".
    Y para terminar les diré ¿Qué no tiene derecho a decir, aunque sea una mentira. alguien. alguna vez? . . . Y como dijo un gran sabio. "Miente sólo cuando la oportunidad te lo permita . . . Y ese gran sabio . . . Soy yo.

 

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