Hace apenas tres años Peter Noone, un muchacho de pequeña estatura, orginario de Manchester, Inglaterra, dotado de amplia sonrisa - en que destaca una enórme dentadura - y un agradable acento británico, formó un grupo al que dió un ridículo nombre y grabó un disco intitulado "I'm Into Something Good". El acetato brincó casi de inmediato al primer lugar en todas las listas de "jits". Y así comenzó la magia de nuestra historia.
    Los Ermitaños de Herman fueron contratados por Dick Clark Productions para realizar una jira por los Estados Unidos. Durante ella su segunda grabación "Can't You Hear My Heartbeat" fue lanzada al mercado y como la primera, se transformó en éxito instantáneo.
    La correspondencía de sus "fans" inundaron las oficinas de Dick Clark Productions, y las cartas llegaron por toneladas a las estaciones radiodifusoras exigiendo que se tocaran más sus discos.
    Herman y sus Erimitaños regresaron a Inglaterra. En junio del mismo año volvieron a la Unión Americana, ahora dirigiendo personalmente la jira. Aparecieron en "Shindig" y en menos de un año Herman era el ídolo de los adolescentes estadunidenses, al grado de que ocupó un lugar directamente atrás de los Beatles y Los Stones.
    El grupo ganó numerosos discos de oro y se vió arrollado por las peticiones de presentaciones personales.

CRITICAS EN INGLATERRA

    Mientras tanto en Inglaterra la gente decía: "Herman y sus Ermitaños? No pueden hablar en serio . . . ¡Imposible que scan tan famosos en los Estados Unidos!" Y es que durante largos años el conjunto que había conquistado el corazón colectivo de la adolescencia norteamericana, seguía siendo apenas "otro grupo" en la Gran Bretaña. Lo que es más, se consideraba que había cuando menos cien que tenían más talento.

    "No canta bien, no actua bien, ni siquiera toca bien la guitarra . . . Lo único que sabe hacer es lucir bonito", decían sus criticos ingeleses. Y a pesar de los esfuerzos que hacía, Herman distaba mucho de adquirir popularidad en la Rubia Albion.

¿PORQUE HERMAN?

    Ahora veamos porqué Herman se ha hecho popular en la tierra del Tío Samuel.
    Por principo de cuentas cabe asegurar que es limpio: que viste bien. En apariencia es un tanto anticuado, y su acto sigue la tradición del vodevil - variedades - norteamericano.

    Las adolescentes estadunidenses lo adoran. Admiran su acto y sus canciones. Lo aman en todos los pueblos, desde los más pequeños, y sí se habla mal de él, se corre el riesgo de ser despedazado.
    Lo único que Herman tiene que hacer es aparecer en el escenario y de inmediato "prende" a las muchachas que integran el público. Realmente es encantador. Se le considera como el tipo más "mono" que ha aparecido en el escenario musical norteamericano desde hace años. Claro que le ayudan mucho sus ojos azules claros y su jubenil sonrisa. Cuando canta, tal parece, que lo hace directamente a cada muchacha presente. Tiene además un dominio fantástico sobre la gente. En medio del griterío más histérico lo único que tiene que hacer es levantar un dedo y de immediato todo es silencio.
    ¿Qué otro grupo británico puede enorgullecerse de lo mismo?
 

    Los críticos ingleses podrán decir lo que quieran: pero el hecho real es que a los 19 años de edad Herman es millonario. Ha vendido más de diez millones de discos y aparecido ante cerca de un millón de personas. Esto sin contar los centenares de millones que lo han visto en los programas de televisión "Shindig", "Hullabaloo" y "Where the Action Is". Su demanda es fantástica, al grado de que la cinta que filmó con sus Ermitaños, "Hold On", ha dejado una fortuna a los productores. En forma individual apareció en "El Fantasma de Canterville", de la ABC-TV. Sus admiradores exigen más y en consecuencia los ojos comerciales de Hollywood y de la televisión acatan el mandato popular.

COMO PRINCIPO TODO

    Herman no se hizo famoso solamente con el rocanrol. Antes de llegar a la adolescencia tuvo un papel en "Coronation Street", una telecomedia de la televisión aventuras juveniles. Principió la ingelsa. No terminaron allí sus vida vendiendo un periódico local de futbol en Manchester, en donde el deporte disfruta de gran popularidad. "Mis padres no lo sabían . . . Se habrian escandalizado; pero el hecho es que vendia periódicos hasta las 22.30 horas los sábados. Mi negocio llegó a ser tan próspero que pronto empleé a otros muchachos, a los que pagaba un porcentaje."
    Finalmente en 1964 un grupo denominado The Heartbeats apareció en un club local de Manchester. Al final de cuentas se deshizo. Karl Green, uno de los integrantes, decidió organizar otro y llamó a tres muchachos. Cuando tocaban una noche un joven de 18 años se unió a ellos para cantar un par de canciones. Se llamaba Peter Blair Denis Bernard Noone. El público se volvió loco.
    El muchacho que se presentó para "esa sola noche", ya no dejó al conjunto. Lo que es más, la gente, le mostró tanto cariño que Karl Green, Derek Leckenby, Keith Hopwood y Barry Whitwam decidieron que debía ser el líder. Así nacieron Herman y sus Hermitaños. El resto de la historia la conocen los lectores.

    Aún así los criticos ingleses desprecian su éxito. Se niegan a acentar que Herman tiene "algo" especial, "algo" que lo ha elevado a la cumbre del éxito. Y Herman está más resuelto que nunca, a demonstrar lo equivocado que están.

EL NUEVO PETER

    En consecuencia, para Peter Noone la lucha por el éxito vuelve a empezar. Muchacho alegre y aficionado a las diversiones sanas ahora se le ve un tanto serio y en ocasiones hasta nervioso.
    "Aún hay tantas cosas que quisiera hacer", dice. "A pesar de que todos nuestros discos han tenido el mayor éxito, siento que he logrado poco. Quiero hacer algo que me proporcione una satisiacción personal."
    Peter cuenta con el dinero necesario para vivir con lujo durante el resto de su existencia . . . Pero ahora aspira a ser actor . . . Y actor serio.
    Proyecta estudiar arte dramático. Ya lo hace. "Creo - dice - que podemos hacer majores peliculas que "Hold On". Con cierta tristeza agrega: "Cuando caprecíamos de dinero, claro está descábamos tenerlo. Ahora que contamos con él, probablemente nunca volveremos a ser tan felices como antes."
    ¿Fue su encanto personal el que lo llevó a la cima?
    Ni siquiera Peter Noone quiere saberlo . . . Y trata de mejorarse.
    Peter Noone, el resuelto millonario de Manchester, está más decidido que nunca a demostrar al mundo, y especialmente a los escépticos ingleses, que el éxito que ha alcanzado se debe a un solo factor: el talento natural del que está dotado.


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